Querida Infancia. Las Barbies y el Ken inexistente.

Estos días he estado pensando en cuando era pequeña. Aquellos días libres de responsabilidades, que tiempos, quien pudiera volver… Hay ciertas cosas que han marcado mi infancia y hoy he decido hablar de una de ellas. Leed queridas mías.

Mi infancia estuvo plagada de Barbies, las adoro. Confieso que tengo algunas guardadas en una caja para mi futura hija. Esta es una de mis facetas loca del coño nivel diez, guardo millones de cosas para el día que tenga una hija, mas me vale porque en caso contrario me quedaré traumatizada y tendrán que enterrarme rodeada de Barbies, recortables y cartitas de olor.

Mi primera Barbie me la regalaron unas navidades, tenía una hija con la que iba al supermercado, carrito de la compra incluido, estanterías y montones de complementos para colocar en ellas. La adoraba, la pobre no sabía que en un futuro no muy lejano uno de los gatos de mi abuela le devoraría una mano casi por completo. Yo la quería igualmente, mi hermana no tanto, se quedo traumatizada con la mano carcomida de la muñeca. Después de la primera hubo más de una decena de ellas, ropita, una casa, un descapotable y hasta una caravana rosa para ir de camping. Pero claro faltaba alguien importante, el desparecido Ken.

gif_1Ya sé que os morís por mí gachonas

Teniendo Barbies y alguien con quien jugar era muy difícil aburrirte. El mundo de las muñecas abarcaba innumerables facetas, la veterinaria con su gatito, la doctora, la niñera y la madre con familia numerosa. Miles de ideas e historias que nos hacían disfrutar durante horas e incluso acampar en casa de alguna amiga. Recuerdo el año que me regalaron la casa de las hermanas de la Barbie, yo siempre la he llamado así aunque puede que me lo inventara. Con diez años era uno de mis mayores tesoros, tenía sonidos, un timbre, un teléfono y un microondas. Ahora con el paso del tiempo me doy cuenta que la bañera-cama-estantería no era muy eficaz. Las Barbies también despertaban cierta envidia entre mi mejor amiga y yo, ella tenía un avión rosa, una rapunzel con un pelazo increíble y una casa que conseguía ponerme verde de envidia hasta que por fin tuve la mía.

Tener una cantidad interminable de vestidos y complementos también era el sueño de cualquier niña. Recuerdo especialmente una colección de ropa que se vendía en los quioscos. Era de época y me encantaba, cada semana mi abuela me compraba un vestido distinto que yo guardaba con todo el cariño del mundo. De hecho todos ellos están guardados en la famosa caja. Poder comprar ropa para las Barbies era un lujo que por desgracia solo disfrutaba en contadas ocasiones.

Lo más divertido aparte de pegarte con otra Barbie

gif_2Ven guapi que te voy a alisar el cutis

Era formar una fiesta acuática en la bañera o enseñarle a tus amigas tu novio de plástico, darle besitos y por supuesto interpretar al matrimonio perfecto.

gif_3¿Quién te quiere más que yo?

Pero claro ¿qué hacíamos cuando no teníamos ni un muñeco del género masculino? Exacto, una sesión de peluquería al más puro estilo “Eduardo manostijeras”.

gif_4Ven pa’ ca rubia que te voy a dejar monísima

El resultado… era harina de otro costal.
Tu madre quedaba horrorizada

gif_5¡Madre de Dios! ¡Qué espanto!

Tu futuro Ken rezaba por no caer en tus manos

gif_6¡Señor sálvame de esta loca del coño!

Pero tú estabas más contenta que unas castañuelas

gif_7¡Por fin tenemos noviete!

El corte de pelo ayudaba pero aún teníamos el problema de la ropa, mi hermana y yo no nos complicábamos mucho con el tema, la muñeca iba en pelotilla picada y aquí paz y después gloria. Gracias a Dios una Navidades mi padre tuvo compasión y me regalo un Ken monísimo, mucho mejor que la travesti desnuda que ocupaba su puesto anteriormente. El ansiado hombre de plástico era el más deseado de las señoritas de rosa y el causante de múltiples disputas.

gif_8¿Me esperabais chatis?

El pobrecico lleva más de quince años con la misma ropa, si había que elegir entre un vestido nuevo para ella o algo de ropa para él estaba my claro quién iba a ganar, podían darle mucho por culo al Ken.

Por supuesto tenemos que mencionar a la más deseada, la Barbie vestida de novia. Tardé millones de años en hacerme con una y cuando por fin la tuve casi no la tocaba y por supuesto era elemento prohibido para mis amigas. La mía tenía un brazo doblado para llevar el ramo de novia y cuando lo movías hacia un ruidito mágico. Tener bebés y animales también era muy chachi, desde gemelos calvitos muy monos hasta la niña con su pelo rubio recogido en una coleta pequeña.

Años y años de mi infancia rodeada de muñecas que me hicieron vivir momentos inolvidables. Un mundo de fantasía que nos ha hecho soñar con millones de cosas que aunque en ocasiones distan mucho de la realidad hacen felices a millones de niñas en el mundo.

¿Y vosotras? ¿Erais amantes de las Barbies? ¿O las odiabais?

RadiopatioOo😉...