Dame más gasolina…

Querid@s, hablemos. El título del post nada tiene que ver con aquella famosa canción de “dame más gasolina, a ella le gusta la gasolina…” algo así era, que tiempos, parece que han pasado tres siglos desde entonces, mis tiempos mozos a los que no regresaría ni muerta. Adolescencia, no gracias. En fin a lo que yo iba que me voy por las tangentes. Llevo dos meses con un estrés mental un tanto serio, la mayor parte me lo creo yo misma no digo que no, me obsesiono y ya no hay más. También os digo que trabajar tanto en tan pocas horas no es bueno, puta varicela y puto SAS por no vacunar a todos los niños de Andalucía, han convertido mis tardes en un infierno. Cuando por fin llego a casa, ceno, me ducho y me pongo el pijama no tengo ganas ni de pestañear. Para rematar miro las ventas, si es un día malo siento el ansia de chocar el Mac contra la pared o chocarme yo, lo mismo da terminaría llorando igualmente. Mi iMac, uno de los amores de mi vida, no me dejes nunca por Dios. Joder como puedo llevar escrita esta parrafada y no haber dicho aún nada relacionado con el tema a tratar.

Gasolina, eso necesitaba, gasofa de la buena. Leer, leer, leer y leer. Yo, ingenua de mí creía que sentarme una y otra vez delante del ordenador para escribir y escribir era suficiente, pues no, sobre todo cuando lo que escribes es una puta mierda o simplemente no tienes cojones de juntar un par de frases. Hace tiempo leí en algún lado, no recuerdo donde ni quien lo dijo pero seguro que era un tío muy sabio, y es que según este señor los escritores deben leer mucho, mucho, muchísimo, porque es su gasolina. Probablemente no lo dijera con esas palabras pero el significado implícito es ese. Y es cierto, una verdad como un templo. Ayer, después de meses sin leer nada que no fuera mío, que empalague por Dios… Al fin anoche empecé a leerme un libro que me hace reir, consigue distraerme y engancharme. Pero sobre todo ha conseguido que este medio día tuviera un puto huracán de ideas en mi cabeza. Ese revuelo que te hace necesitar un momento a solas con el ordenador o el móvil para poder cazar algo de entre tanto pensamiento. Y aunque también es un poco irritante no poder escribir a la velocidad de tus ideas, salen palabras, párrafos y hojas. Entonces me doy cuenta que no puedo dejar que Hailey me consuma porque así no rindo. Como dice mi Capitan América particular, hay que compartir, y eso también incluye los pensamientos.

Os dejo que estoy con fuga de ideas pasando de un pages a otro y voy a intentar escribir ese post sobre Pablo López que llevo pensando desde Enero. Todo ello mientras mis pies intentan no morir congelados, ¡¡¡Madre por Dios devuélvenos la mesa camilla, que no hay quien viva sin brasero!!! Me voy, adiós. XoXo.

P.D: prometo intentar no ser tan vaga, coño que escribo un post cada cincuenta años, si es que así una no avanza…

RadiopatioOo😉...